El hambre, el amor y el miedo

En el hambre, el amor y el miedo reconocidos personajes del arte, la ciencia y el pensamiento, vuelven la vista atrás para que, como sociedad, podamos pensarnos hacia adelante.

A lo largo de la historia, los sabios y poetas han coincidido en identificar al hambre, al amor y al miedo, como los tres motores que han impulsado desde siempre todo colectivo social. Partiendo de esta base, quizás el desafío más importante que esté planteando la serie, sea el pensar cómo deberíamos planear nuestra vida cuando miramos hacia adelante como sociedad. Las respuestas de nuestros invitados vienen siendo maduradas desde unas cuantas décadas atrás.

Investigación

La principal condición para la vida en sociedad es aceptar que nuestra vida tiene un sentido. Entendido de otra forma, significa que debemos abrazar la idea de que estamos destinados a cumplir un rol; en este caso, un rol social. La clasificación de las variables de una sociedad, entre ellas las vidas de los individuos, se torna primordial a la hora de organizar y la planificar su funcionamiento. Esto permite establecer márgenes de “normalidad”, o sea, calcular “lo esperable” según cada grupo de la clasificación y así minimizar riesgos. Esta idea de justicia social deriva en un sistema de premios, corrección o castigo de los individuos que no se ajustan a lo de ellos esperado, lo que permite a la sociedad emprender metas más acordes a su real capacidad y medida. Algunos de estos casilleros en los que nos ubicamos los encontramos fácilmente en cualquier documento que certifique quienes somos: nombre, número, sexo, estrato social, lugar y fecha de nacimiento.

Pero lo cierto es que, visto desde una perspectiva más amplia, ninguno de estos datos, ni aún ninguna de nuestras más encumbradas metas, suelen tener mucho que ver con la vida. El simple hecho de haber nacido y seguir vivos es la prueba de que la vida se vale por sí sola. Y esto es una verdad siempre: bajo cualquier nombre, en cualquier lugar y a cualquier edad.
Fieles al rol que hemos escogido para nosotros en lo profesional, como documentalistas, con esta serie pretendemos explorar una vez más los caminos del documental como forma de componer una visión más profunda y cercana a la verdad de la vida. Entendemos al documentalismo como una forma natural de mirar el mundo, por lo tanto, como una condición inherente al ser humano. A través de esta serie pretendemos, al igual que en todos nuestros trabajos anteriores, descubrir otras perspectivas de la realidad en que nos hallamos, lejos de artificialidades, del otro lado de la espectacularidad. El hambre, el amor y el miedo es una invitación sincera a echar una mirada a nuestro día a día. Como documentalistas, muy temprano hemos aprendido que, incluso con el final, lo que ineludiblemente estamos haciendo al vivir es escribir historia.

Como ya dijimos arriba, este proyecto es un escalón más de nuestra carrera de documentalistas. Resulta engorroso (e imposible) detallar aquí las fuentes de las que deriva esta propuesta. Las lecturas, las músicas, los viajes, las ideas robadas y propias, las películas de otros y las que nosotros mismos hemos hecho, se pueden resumir en la palabra experiencia. Ahora, si se trata de entrar en detalle, digamos que, El hambre, el amor y el miedo surge de la profunda observación de nuestro particular hambre, amor y miedo. Y esta propuesta tampoco está exenta de ello.
Por último, solamente agregar que el proyecto se encuentra listo para su ejecución. Contamos con todos los personajes propuestos, quienes han comprometido amablemente su participación, así como los diferentes roles técnicos necesarios para la realización ya cubiertos. Tanto técnicos, como personajes y locaciones se encuentran en Cali.

Ficha técnica

Guión, dirección y cámara: Gabriel Szollosy Productora ejecutiva: Diana Kuellar (Docente Universidad del Valle) Productora general: María Alejandra Vahos Sonidista: Oscar Losada Asistente técnico: Ronald Pérez Fotofija: Holanda Caballero Música original y posproducción de audio: Juan Sebastián Prieto

Con el apoyo de la Convocatoria Unidos por la Vida 2020 de la Secretaría de Cultura de Cali.