Sinopsis
En uno de los amplios andenes de uno de los costados de la avenida Paral.lel de Barcelona, las hojas secas crujen bajo las pisadas de los transeúntes. El verano da paso al otoño. La gente viene y va, algunos con trajes grises, sus rostros lucen como las piedras que construyen los antiguos edificios. Otros se resisten al cambio de estación y visten aun con prendas veraniegas. Entre ellos un hombre camina como quien no tiene prisa, es Oto, siempre guardándole el paso a sus tres compañeros caninos: Falkor, Frizz y Yuri. Una suave brisa levanta su abrigo. Se detiene frente a la única construcción que no es de arquitectura gótica y cuyas paredes de falso espejo contrastan con las demás. Es un banco y justo ahí, en el último escalón, Oto se abre espacio y extiende un par de cartones, se sienta en posición de Buda, saca de su bolsillo una vasija de plástico y la coloca al frente suyo. Así es su día a día. A pocos metros, desde el teléfono público, Toño lo observa, como siempre, mientras llama a su lista de los clasificados de empleo. A pesar de ser profesional, sin permiso de trabajo tendrá que conformarse con ser camarero, “paleta” (obrero), canguro “en negro” (sin prestaciones) o seguir desempleado. A los 30 años, colombiano, padre soltero, realiza su “sueño” de vivir en España, sueño que se ha ido transformando en soledad y tristeza, si no fuera por su hijo Sebastián de 7 años.
Un día cuando el dinero no le alcanzó para comprar el pastel de chocolate para la lonchera, el pequeño le preguntó si algún día sería como Oto, el mendigo al que tanta compasión le tiene, pero con el que cada día teme parecerse ¿El fin justifica los medios? No puede “tirar la toalla” cuando fue a España en busca de una vida mejor. Todos los días Sebas pregunta por su abuela. “Pronto vendrá” le responde.
Un día, después de dejar al pequeño en la boca del metro para ir a la escuela, ve cómo dos policías se acercan a Oto y le piden sus documentos. En época de crisis los inmigrantes son las primeras víctimas. Oto se queda inmóvil y con la mirada perdida por unos segundos, luego esculca sus bolsillos sin resultado ¿Qué le espera? ¿La deportación? ¿De dónde será Oto? Cuando los policías se disponen a llevarlo, Oto, en un acto de obstinación, se suelta y busca en su morral. Por fin, saca un montón de papeles y en medio de ellos está el pasaporte. Toño se acerca y alcanza a ver las estrellitas de la Comunidad Europea, luego lee: Alemania. Los policías quedan tan desconcertados como yo. Se voltean hacia él, lo miran de arriba a abajo.
“Oto” es la historia de dos hombres que ante una misma realidad toman dos opciones diferentes de supervivencia. Uno con todas las facilidades y beneficios que el otro, el inmigrante, anhela para tener una oportunidad, poder existir y trabajar. En medio, un niño está obligado a vivir el sueño de su padre y aprende a ver el mundo de otra manera.
Diana Kuellar
Biofilmografía de la directora // Director’s Biofilmography
Diana Kuellar
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Diana Kuellar, director and productor: dianakuellar@makingdocs.org



Posted on mayo 20, 2011
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